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Pasturas y verdeos: ¿por qué significan una llave para la ganadería?
En un panorama donde los costos de implantación de pasturas son los más bajos en años, la ganadería en Bahía Blanca se encuentra en un momento excepcional. Con precios favorables de carne en relación con el pasto y una demanda global creciente, la producción de carne bovina basada en pasturas se posiciona como una opción estratégica muy inteligente.
Recientemente, se firmó un acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos que aumenta la cuota de exportación de carne a 100.000 toneladas, en comparación con las 20.000 anteriores. Esto respalda la afirmación de que las inversiones en pasturas y verdeos no solo son rentables ahora, sino que también aseguran un retorno destacado en el futuro.
Desde la Cámara de Semilleristas de la Bolsa de Cereales, se subraya que emplear semillas legales y de alta calidad en estos cultivos representa la clave para un sistema ganadero eficiente que pueda competir en el mercado internacional.
Los costos de implantación se encuentran un 35% por debajo del promedio histórico, y según el Índice Novillo del Mercado Agroganadero, I.N.M.A.G., la relación de precios incluye una tasa de conversión de pasto en carne de 15:1, lo que casi cubre completamente la inversión inicial en los primeros dos pastoreos.
La situación del mercado también se apoya en varios pilares que aseguran la firmeza de precios. En primer lugar, la demanda internacional se mantiene sólida, ya que Estados Unidos enfrenta su stock ganadero más bajo en seis décadas debido a sequías, lo que lo convierte en un comprador activo, mientras que China busca cortes de calidad.
Además, la oferta mundial es limitada. Brasil ha comenzado a retener hembras para incrementar su producción futura, mientras que Europa, por sus regulaciones ambientales, está reduciendo su producción de carne bovina.
La Argentina presenta una peculiaridad estructural: durante los últimos 20 años, su stock ganadero ha permanecido estancado, a pesar del crecimiento poblacional. La combinación de un consumo de carne per cápita disminuido y una creciente demanda externa provoca un escenario de presión sobre los precios que augura estabilidad económica para el sector.
Según la Cámara de Semilleristas, se espera que el consumo interno de semillas de pasturas y ryegrass crezca un 31% en 2024, aunque aún refleja un margen considerable para la recuperación.
Con este contexto, se vislumbran oportunidades claras para los productores que apuestan por:
- Migrar áreas agrícolas marginales hacia ganadería con praderas de media loma.
- Incorporar verdeos entre cultivos agrícolas, que ofrecen un retorno atractivo.
- Recuperar campos degradados con pastos de alta producción.
- Aprovechar áreas tempranas para verdeos de invierno, tras la menor siembra de verano el año anterior.
Fuente: lanueva.com


