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El sonido del mar y el sistema nervioso: ¿por qué el oleaje nos calma? El sonido del mar y el sistema nervioso: ¿por qué el oleaje nos calma?

Monte Hermoso

El sonido del mar y el sistema nervioso: ¿por qué el oleaje nos calma?

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En la tercera entrega de “El mar hace bien”, exploramos qué sucede cuando escuchamos el sonido del mar y sus efectos en nuestro cuerpo. Anteriores notas fueron un recorrido por el bienestar que el mar brinda, y ahora nos enfocamos en las respuestas fisiológicas y psicológicas que ese sonido rítmico genera.

El sonido de las olas es distinto a los ruidos comunes de la ciudad, como motores o bocinas. Esta naturaleza constante y envolvente actúa sobre nuestro sistema nervioso autónomo, que regula procesos involuntarios como la respiración y el ritmo cardíaco. Este sistema se divide en dos partes: el simpático, que activa nuestra respuesta ante el peligro, y el parasimpático, asociado con la relajación y la recuperación.

En la vida diaria, es fácil permanecer en un estado simpático, lo que genera estrés. Sin embargo, escuchar sonidos naturales puede facilitar una transición hacia un estado más relajado. Un estudio de 2010 demostró que la exposición a sonidos de la naturaleza, como el murmullo del agua, ayuda a la recuperación tras momentos de estrés. Los participantes mostraron una rápida normalización en parámetros como la frecuencia cardíaca y la conductancia de la piel al disfrutar de estos sonidos.

Más recientemente, en 2017, se demostró mediante resonancia magnética funcional cómo el cerebro responde a estos estímulos naturales, revelando una conectividad cerebral que favorece una atención más relajada y menos tendencia a pensamientos repetitivos negativos.

Si bien estos estudios no abordan específicamente el sonido de las olas en solitario, la evidencia sugiere que esos sonidos tienen un impacto positivo en nuestra regulación emocional y física. El oleaje, en particular, comparte similitudes con el “ruido rosa”, un tipo de sonido que ayuda a concentrarse o dormir, ya que su patrón repetitivo tiende a disminuir la sensación de amenaza.

No se trata de afirmar que el sonido del mar cure el estrés o sustituya tratamientos médicos, pero sí se evidencia que ciertos ambientes propician estados de bienestar. Permitirnos unos minutos frente al mar puede modificar nuestra respiración, relajar la musculatura y restablecer un ritmo corporal más armonioso.

La calma que muchos experimentan al escuchar el mar no es solo una cuestión cultural; existe respaldo científico que explica esta conexión. En la próxima entrega de “El mar hace bien” profundizaremos en los efectos del agua en nuestro cuerpo y cómo la temperatura y la presión influyen en nuestra fisiología.

Fuente: Redacción – Noticiasmontehermoso.com.ar

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