Política
Caputo quiere pagar las deudas de las obras públicas con un bono
En un contexto de recaudación en caída libre, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, se enfrenta a un desafío significativo: abonar las deudas acumuladas con las empresas constructoras, debido a las escasas obras públicas que permanece en pie desde el gobierno de Javier Milei. La situación se ha vuelto tan crítica que, la próxima semana, Caputo se reunirá con representantes de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) para presentarles una alternativa: un bono destinado a saldar estos compromisos.
Caputo intenta ofrecer una especie de Bopreal, un título de deuda que el gobierno emitió para liquidar facturas con importadores hasta finales de 2023. Tal estrategia surgiere que los empresarios acepten este bono en el mercado secundario de manera voluntaria, pero la respuesta en el sector ha sido negativa. Muchos constructores desconfían de la validez de un bono vinculado a una obra pública que, según la crítica del propio gobierno, ha sido catalogada como un “curro”.
El gobierno de Milei, caracterizado por su discurso en contra de la obra pública, ha detenido una gran cantidad de proyectos iniciados por la anterior administración, pero ha mantenido algunas obras menores, como la mejora de la red ferroviaria y ciertos tramos viales, que presentan créditos asignados de la CAF. Sin embargo, esto resulta insuficiente dado el descalabro de la recaudación, que alcanzó una baja del 10% en febrero.
La situación fiscal se complica al coincidir con un incremento de la inflación y el inicio de lo que muchos economistas ya denominan estanflación. Este escenario ha dejado a Caputo sin dinero para cumplir con sus obligaciones. “La caída de la recaudación es alarmante, y la única forma de mantener el superávit es postergando todos los gastos posibles”, afirma un especialista en el área de Presupuesto.
Pese a la falta de confianza, Caputo y su equipo se ven obligados a buscar soluciones creativas para mantener la actividad económica en marcha. Sin embargo, el escepticismo frente a la propuesta de bonos refleja la fragilidad de un sistema que, apretado por la crisis, lucha por encontrar caminos sostenibles. En la reunión con los empresarios, se espera que surjan mayores aclaraciones sobre la viabilidad de estos bonos en el contexto actual.
La problemática sobre los compromisos adquiere relevancia, mientras el gobierno proyecta un panorama complejo para el futuro inmediato. Los próximos días, seguramente, serán clave para definir si esta jugada puede ayudar al Estado a salir a flote o si, por el contrario, incrementará la desconfianza en un sector que, tradicionalmente, ha sido fundamental para la infraestructura del país.
Fuente: LPO


