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Legumbres: el otro lado del récord hacia una campaña histórica
La producción de legumbres en Argentina se prepara para batir récords en la campaña 2025/2026, llegando a 1,37 millones de toneladas. Este incremento no es un detalle menor: marca un renacer para el sector en un contexto de auge productivo y estratégico.
De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, las legumbres son cultivos de leguminosas cuyo alto valor nutricional y su capacidad para mejorar la fertilidad del suelo las hacen fundamentales para la sustentabilidad agrícola. El principal cultivo estival, el poroto, se concentra en el norte del país. Por su parte, las legumbres invernales, como garbanzo, arveja y lenteja, tienen una distribución más diversa, predominando en la región pampeana.
En las últimas cinco campañas, el poroto acaparó un 72% de la superficie sembrada a nivel nacional, mientras que el garbanzo y la arveja tuvieron un 12% cada uno, y la lenteja un modesto 4%. Aunque se anticipa un ligero retroceso del 0,41% en la superficie sembrada para la 2025/26, con 952.100 hectáreas sigue siendo un registro elevado.
Esta campaña, el área sembrada de poroto alcanzaría un récord histórico de 679.000 hectáreas, y la arveja y la lenteja también muestran incrementos interanuales, lo que sugiere un panorama favorable, aunque el garbanzo experimenta una caída del 36%.
Producción y exportaciones
Argentina produce cerca de un millón de toneladas de legumbres anualmente, con el poroto como líder. Para la campaña 2025/26, se proyecta que arveja y lenteja incrementen su producción en un 40%. Las exportaciones de este sector generan más de 400 millones de dólares al año, aportando 580.000 toneladas al comercio exterior.
A pesar de que el consumo interno continúa siendo bajo, con apenas 0,8 kg por persona al año, el potencial de crecimiento es significativo, debido a los beneficios nutricionales de las legumbres.
Desafíos y oportunidades
Las legumbres, además de ser un aliado nutricional, ayudan a mejorar la fertilidad del suelo y presentan una baja huella hídrica. A nivel económico, su agregado de valor, como harinas y proteínas, ofrece oportunidades de expansión en mercados especializados.
La FAO ha celebrado a las legumbres como superalimento, y se espera un crecimiento sostenido en el consumo, sobre todo en Asia y África. Sin embargo, el sector enfrenta desafíos significativos: dependencia de mercados volátiles y la necesidad de mejorar la competitividad frente a otras fuentes de proteína.
Fuente: lanueva.com


