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Cáñamo industrial: marcado interés para el desarrollo en el sudoeste bonaerense
El cáñamo se presenta no solo como un nuevo cultivo, sino como una oportunidad para desarrollar una sólida cadena agroindustrial en Argentina. Así lo asegura el Ing. Agr. Matías Quintana, de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Hilario Ascasubi, al ofrecer una mirada esperanzadora sobre el futuro de la producción en el sudoeste bonaerense.
Quintana destaca que el impulso del cáñamo en el país es una vía para diversificar los cultivos, agregar valor y satisfacer la creciente demanda de mercados internacionales. En plena ola de interés, el sector tanto público como privado está trabajando para revitalizar la producción y establecer nuevas conexiones comerciales.
Un claro ejemplo de este auge fue la reciente jornada técnica en la EEA del INTA, donde la cantidad de participantes superó la del año anterior, reflejando la necesidad de intercambio de conocimientos en este campo.
El cáñamo, un cultivo con más de 6.000 años de historia, fue valorado por su fibra en culturas asiáticas antiguas y tuvo un rol económico importante a nivel global. Sin embargo, su prestigio se vio afectado por la llegada de fibras sintéticas y la mala fama asociada a la cannabis. Quintana aclara que hoy en día hay una diferenciación clara entre cáñamo industrial y marihuana.
Este último se caracteriza por tener un bajo contenido de THC, lo que permite que su uso se limite a fines industriales y alimentarios. Su versatilidad permite su utilización en:
- Industria textil.
- Alimentación humana y animal.
- Construcción.
- Aplicaciones cosméticas.
Además, su desarrollo contribuye significativamente a la sostenibilidad ambiental, pues posee una alta capacidad de captura de CO₂ y ayuda a mejorar los suelos.
El cáñamo se cultiva generalmente en condiciones de secano, aunque el riego optimiza su rendimiento. A partir del cumplimiento de la ley 27.669, se requiere regularización para su producción y el uso de semillas certificadas.
Los costos de inversión en este cultivo son aún inciertos, pues está en una etapa inicial en Argentina, pero incluyen el manejo agronómico y la industrialización de sus derivados. A pesar de estos desafíos, hay optimismo respecto a su potencial en Bahía Blanca y su región circundante, donde el cultivo puede ser una alternativa viable para la diversificación productiva y la construcción de un mercado sólido.
Así, el INTA sigue trabajando para evaluar y adaptar variedades localmente, convencido de que el cáñamo industrial podría ser clave en el futuro agrícola del sudoeste bonaerense.
Fuente: lanueva.com


