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Papa: el sudeste bonaerense avanza hacia la lógica de producir menos para ganar más
Después de un 2025 marcado por la sobreoferta y una caída drástica en los precios, el sector papero del sudeste bonaerense ha decidido tomar el control de la situación. La estrategia es bastante clara: reducir la superficie cultivada para recuperar el valor del producto.
Según datos proporcionados por el INTA, en la campaña 2025/2026 se ha observado un descenso del 12% en la superficie sembrada, pasando de 38.177 hectáreas a 33.722 hectáreas. Aunque parezca extraño, la Federación Nacional de Productores de Papa (FENAPP) ve esta reducción como una maniobra positiva, buscando prevenir otro ciclo desastroso en precios.
Recientemente, durante la Fiesta Nacional de la Papa en Nicanor Otamendi, los productores se reunieron para discutir el rumbo a seguir. La cita fue liderada por Alfredo Pereyra, presidente de FENAPP, junto a otros miembros destacados de la organización.
“Contamos con un informe satelital que revela 5.000 hectáreas menos. Esto es realmente alentador. La realidad es que, tras un año complicado, teníamos un exceso de papa que nadie consumió”, comentó Pereyra.
Sin embargo, no todas las regiones se comportan de la misma manera. General Pueyrredón, General Alvarado y Balcarce han tenido caídas significativas, mientras que Necochea se destaca con un crecimiento del 32%.
Al reto de la menor superficie sembrada se suma un clima complicado. Las lluvias excesivas han afectado las papas tempranas, dificultando tanto la siembra como la producción.
Perspectivas y Desafíos
A pesar de las expectativas optimistas respecto a los precios, la situación no es sencilla. “Estamos complicados con el aumento de costos. Cada vez resulta más difícil sostener nuestros márgenes de ganancia”, explicó Pereyra, refiriéndose al alza de combustible y los costos de agroquímicos, exacerbados por los conflictos internacionales.
En el plano internacional, el sector se enfrenta a una dura competencia, especialmente de países como China e India, que están inundando el mercado con precios más bajos, lo cual resta competitividad al producto argentino.
“La clave es sembrar mejor, no más. Con tecnología de punta y un convenio con el INTA para un mejor relevamiento satelital, buscamos adaptarnos a las demandas del mercado”, agregó Pereyra.
2026 se presenta como un año decisivo, donde la consigna es clara: producir menos para lograr más en calidad y rentabilidad.
La papa no solo es esencial en las mesas argentinas, sino que su producción efectiva dependerá de un compromiso conjunto para superar estos desafíos.
Fuente: lanueva.com


