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La delgada línea roja (donde la carne le sigue ganando a la inflación) La delgada línea roja (donde la carne le sigue ganando a la inflación)

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La delgada línea roja (donde la carne le sigue ganando a la inflación)

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La carne vacuna parece estar en el ojo del huracán, al menos en la conversación pública. El presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra), Daniel Urcía, anticipa sombras de optimismo en un contexto donde los precios han subido casi un 70% en el último año, un fenómeno que ha tenido doble impacto al superar a la inflación del 34% que reporta el Indec.

Entre las causas que han llevado a este aumento se encuentran una oferta de faena que ha disminuido y un crecimiento notable en las exportaciones, que hoy abarcan el 30% del negocio. Sin embargo, lo más desconcertante es que, a pesar del incremento de precios, la demanda interna se mantiene firme, con un consumo que oscila entre los 47 y 48 kilos por habitante al año.

Argentina cuenta actualmente con un stock bovino de 51 millones de cabezas, cifra que no ha cambiado significativamente en las últimas décadas. En 1975, el país tenía la misma cantidad, mientras que Brasil ha multiplicado por cinco su ganado bovino. Esto plantea legítimas interrogantes sobre el poder adquisitivo y la capacidad de los consumidores argentinos.

Georges Breitschmitt, presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), señala que el vínculo entre el mercado interno y externo es más complejo de lo que parece. En su análisis, una mayor exportación podría beneficiar al mercado interno al estabilizar precios. Esto lleva a buscar un punto de equilibrio, donde las ventas externas no comprometan al consumidor local.

Además, Breitschmitt sugiere que el aumento de los precios podría ser una oportunidad para que los productores recuperen su stock. Se han observado mejoras en el peso promedio de faena, que ha incrementado entre 6 y 8 kilos, lo que es un paso positivo para la ganadería.

La pregunta que queda flotando en el aire es si esta situación transformará la dinámica del consumo. Actualmente, la relación de precio entre la carne vacuna y otras proteínas es reveladora; cuatro kilos de pollo cuestan lo mismo que uno de carne vacuna, una distancia que nunca se había visto. Esto podría llevar a un cambio en los hábitos de consumo que afecte al sector en Bahía Blanca y la región.

Según un reporte de la Sociedad Rural Argentina (SRA), se prevé que la recomposición del sector se extienda entre dos y cuatro años. Con esto, los precios actuales marcan el inicio de un nuevo ciclo de la ganadería.

Fuente: lanueva.com

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