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Estuvo 24 horas a la deriva: la memoria viva de un sobreviviente del Belgrano
La historia de Silvio Baridón es un recordatorio de que el mar nunca olvida. En 1982, este joven vivió 24 horas a la deriva en medio del Atlántico Sur, enfrentándose a olas de hasta ocho metros y un frío que helaba la piel. Su experiencia no solo se trata de supervivencia; es también un homenaje a los caídos en la guerra de Malvinas.
“Las horas en la balsa fueron interminables”, comparte Baridón. En esas largas horas, cada segundo se tornaba un desafío donde el miedo y la incertidumbre se mezclaban con el compañerismo. A la deriva, con otros hombres luchando por la vida, aprendió a valorar cada momento, recordándonos que a menudo descuidamos cosas que, una vez perdidas, se extrañan profundamente.
A sus 18 años, el destino lo llevó a servir en la Marina. Tras un breve entrenamiento, se unió a la tripulación del ARA General Belgrano, un buque que hacía parte importante de la historia naval argentina. “Era una mole de dos cuadras de largo y 12 metros de ancho”, rememora con orgullo Baridón mientras evoca esa época que, en su caso, terminó cambiando el significado de patriotismo.
El 2 de abril de 1982, su vida dio un giro drástico cuando la guerra se convirtió de repente en su realidad. “Las ganas de defender lo nuestro fueron más fuertes que el miedo”, reflexiona. Hoy, al compartir su historia con jóvenes, se sorprende al ver su atención. “A su edad, yo estaba en la guerra”, les dice, desafiando su concepción del tiempo.
Baridón destaca a su amigo, Jorge Delfino Pardou, quien perdió la vida en el mar junto a otros 323 compañeros. “No dramatizo”, aclara, enfatizando que su testimonio es una representación de lo que significa una guerra.
Durante sus charlas, siempre regresa a la balsa. En esos momentos de incertidumbre, se da cuenta de lo que realmente importa. “Hay que disfrutar de la vida”, aconseja a los jóvenes, instándolos a vivir plenamente, evitando así que la historia se repita. “No más sangre”, grita su mensaje, un eco de lo aprendido a través del sufrimiento.
Recientemente, Baridón tuvo la oportunidad de compartir su historia en Saavedra, con el apoyo de la agrupación Malvinas por Siempre. Cada charla no es solo un regreso al pasado, sino un paso hacia adelante en su misión de mantener viva la memoria histórica. “Mientras haya alguien que escuche, la historia no se hundirá”, concluye, reafirmando su compromiso con el recuerdo y la enseñanza.
Así, Silvio Baridón se convierte en un puente entre el pasado y el presente, entre la guerra y la paz, recordándonos que aferrarse a la vida es también resistir al olvido.
Fuente: lanueva.com


