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Turismo: el nuevo perfil cambia estadías largas por escapadas en búsqueda de bienestar
El turismo en Argentina está transitando un periodo de transformación más profundo que el simple cambio de estación. Mariano Rossi, director de Viajes La Nueva, lo resume así: “No es solo una reconversión, sino una reestructuración económica”. Las variantes se hacen evidentes entre las diferentes clases sociales, donde, mientras que las clases media-alta y alta continúan sus hábitos de viaje, los sectores de bajos ingresos enfrentan serias dificultades para disfrutar de escapadas.
“El turismo social ha comenzado a declinar, lo que se traduce en una brecha que afecta a las clases menos favorecidas”, señala Rossi. Esto se constata en el comportamiento de las familias: muchas se esfuerzan al máximo para poder permitir una escapada, optando por gastos mínimos y viajes cortos, más accesibles a la nueva normalidad.
Las tendencias se mueven hacia viajes de 4 a 5 días, favorecidos por las aerolíneas de bajo costo que hacia destinos populares como Salta y Bariloche, reflejan un cambio en la dinámica de consumo. En Bahía Blanca y Monte Hermoso, el aumento en la ocupación hotelera se siente los fines de semana, mientras que los días laborales registran una afluencia mucho menor.
Pero entre los desafíos persiste uno grande: los precios, que hacen que comer o alojarse en el país sea considerablemente más caro que en otros destinos. Esto ha llevado a muchos argentinos a mirar hacia el exterior: “El costo de unas vacaciones en un país como el Caribe puede resultar más atractivo que el turismo local”, dice Rossi.
En respuesta, la curiosidad de los turistas está desplazando la preferencia hacia departamentos en alquiler, en lugar de hoteles, por ser considerados más cómodos y asequibles. “No significa que haya menos turistas, sino que están cambiando sus preferencias”, añade.
El papel de los feriados extensos se vuelve crucial para mantener la demanda. “Ayudan a distribuir el flujo turístico de manera más equilibrada”, afirma Rossi.
La falta de novedades en la construcción de hoteles tiene un impacto significativo en la oferta tradicional frente al creciente alquiler vacacional. Para lugares como Bahía Blanca, Mar del Plata o Bariloche, la tradición del alojamiento hotelero enfrenta un nuevo competidor.
Finalmente, en el horizonte, el impacto de los conflictos en Medio Oriente tiene el potencial de afectar la conectividad y los costos de combustible. “Esto podría afectar la llegada de turistas. Existe incertidumbre, especialmente para quienes planean viajes a Europa”, advierte Rossi.
En medio de estos cambios, el foco está en la necesidad de descanso y bienestar que ha cobrado relevancia. “Hoy, las vacaciones ya no son solo un lujo, sino una necesidad”, concluye Rossi.
Fuente: lanueva.com


