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La ganadería (y la dopamina): entre precios históricos y búsqueda de eficiencia
La ganadería argentina se encuentra en un momento álgido, digno de análisis. Más allá de las cifras y la economía, el estado anímico de los productores también juega un papel crucial. Según Adrián Bifaretti, del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), hay un “torrente de dopamina” en el campo, motivado por la sensación de que las cosas van bien.
“Hoy, el productor siente que la situación está bien y que algo bueno va a seguir sucediendo. Ese bienestar lo impulsa a capacitarse, eficientizar los sistemas y reducir costos”, explica Bifaretti.
Las cifras no mienten: desde la década de 1960 no se registraban precios tan altos, tanto en dólares como en pesos. Esto ha permitido que los ganaderos dejen atrás el antiguo modelo de conservar a los animales como meras “cajas de ahorros”, priorizando ahora la productividad y la eficiencia.
Sin embargo, la cautela no se ha evaporado del todo. Los vaivenes de la economía argentina hacen que algunos sean escépticos. ¿Es este un cambio real o solo un espejismo de buenos precios? Bifaretti tiene fe en el futuro: “El mercado se ha mantenido firme durante un tiempo prudencial. Hasta fin de año, las señales siguen siendo positivas, aunque factores como el precio del maíz pueden influir”, aclara.
Pero no es solo un tema local. La guerra en el Golfo Pérsico ha disparado los costos de fertilizantes y combustibles a nivel global. A pesar de ello, Argentina tiene una ventaja: su flexibilidad a la hora de alternar entre pasto y grano, lo que le otorga un plus en este contexto incierto.
“Estamos en el lugar y momento adecuado,” dice Bifaretti. Aun así, reconoce que no todo es perfecto; el desarme de muchos campos y la pérdida de pequeños productores son lastres que aún pesamos. La financiación sigue siendo un problema: “El que hace ganadería pura requiere más acceso al crédito para aprovechar esta coyuntura.”
Conclusión: aunque la situación es favorable, los productores deben seguir apostando a la capacitación y las estrategias eficientes para aprovechar al máximo este momento del sector ganadero. Aún quedan desafíos por delante, pero el camino parece ser prometedor.
Fuente: lanueva.com


