Política
Aparece el contrato de Milei y Hayden Davis, y revelan que un jubilado cobró 500 mil dólares como intermediari
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Apareció un contrato firmado por Javier Milei y Hayden Mark Davis, fundador de la criptomoneda Libra, que ha revelado un vínculo inquietante en el contexto de la estafa por dicha moneda. El acuerdo, datado el 30 de enero de 2025, fue sellado en la Casa Rosada y estipula que Davis brindaría asesoramiento en áreas como blockchain e inteligencia artificial.
Lo que ha generado controversia es la revelación de que un jubilado argentino, Orlando Rodolfo Mellino, actuó como intermediario en esta transacción. Según informes, Mellino recibió 507.000 USDC desde dos billeteras atribuídas a Davis, que luego fueron transferidos a una wallet ligada a actividades sospechosas. Esto ha llevado a algunos a señalar a este tipo de prácticas como características habituales en casos de corrupción, donde se utilizan “prestanombres” para ocultar el origen del dinero.
El contrato menciona que Davis ofrece sus servicios “de manera totalmente gratuita”, lo que parece contradicir la circulación del dinero hacia la cuenta del jubilado. La Cámara Federal ha ordenado avanzar con la investigación sobre las implicancias de esta operación y la relación entre Milei y Davis.
Este acuerdo ha suscitado una serie de preguntas respecto a la transparencia en la gestión del gobierno, en particular, sobre contratos de asesoramiento que involucran sumas considerables y figuras con antecedentes dudosos. Si bien Milei tuiteó una foto con Davis en el momento de la firma, nadie conocía al empresario hasta el lanzamiento de Libra, que no solo fue publicitado como una oportunidad económica, sino que acabó en una decepcionante estafa que afectó a muchos inversores.
Los detalles del contrato permiten entender la intención detrás de la colaboración, que era fomentar el desarrollo de soluciones tecnológicas en Argentina, tanto en el sector público como en el privado. Sin embargo, la relación con Davis y el manejo de fondos han puesto en entredicho la seriedad de dichas intenciones.
Estos acontecimientos han llamado la atención no solo del periodismo, sino también de las autoridades, que ahora enfrentan el dilema de investigar un caso que podría implicar a altos funcionarios en un escándalo de gran magnitud. La figura del jubilado como intermediario amplifica la preocupación sobre las políticas de transparencia y ética en la administración pública.
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