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Cáñamo industrial: marcado interés para el desarrollo en el sudoeste bonaerense
El cáñamo se presenta como un cultivo no solo innovador, sino también como la promesa de una nueva cadena agroindustrial en Argentina. Así lo afirma Matías Quintana, ingeniero agrónomo del INTA Hilario Ascasubi, al describir el potencial de esta alternativa productiva en el sudoeste bonaerense, una región que busca diversificarse.
Quintana señala que el desarrollo del cáñamo en el país podría diversificar la producción agrícola, agregar valor y responder a la creciente demanda de mercados internacionales.
A nivel global, se observa un aumento en la demanda de productos derivados de cáñamo, impulsados fundamentalmente por la industria textil, automotriz y de materiales. En Argentina, se busca reactivar la producción, generar conocimiento actualizado y establecer canales comerciales efectivos.
La última jornada técnica organizada en la EEA del INTA Hilario Ascasubi fue un claro indicativo de este interés, con una participación significativamente mayor que en años anteriores, fomentando el intercambio de ideas y estrategias de desarrollo.
El cáñamo tiene una historia que se remonta a más de 6.000 años antes de Cristo, utilizado por diversas culturas para la obtención de fibra y alimento. Sin embargo, su importancia disminuyó con el auge de fibras sintéticas y la estigmatización asociada al Cannabis sativa, vinculado erróneamente al consumo recreativo.
Como aclaró Quintana, el cáñamo industrial y la marihuana son diferentes: a pesar de pertenecer a la misma especie, el cáñamo presenta niveles bajos de THC, lo que lo hace idóneo para fines industriales, alimentarios y productivos.
Las aplicaciones del cáñamo son diversas:
- Industria textil (debido a su fibra).
- Alimentación humana y animal (por su valor nutricional).
- Construcción (gracias a su biomasa).
- Aplicaciones cosméticas.
Una de sus ventajas es el aprovechamiento total de la planta, además de los beneficios ecosistémicos, como su capacidad de captura de CO₂ y mejora de suelos.
El cultivo es anual y se siembra en primavera, cosechándose hacia finales del verano. Para garantizar el éxito, es vital usar genética certificada y atender las condiciones específicas de siembra.
La producción de cáñamo puede realizarse en condiciones de secano, aunque las prácticas de riego mejoran notablemente el rendimiento. En la región, se evalúan diferentes sistemas de riego para optimizar la producción.
La regulación del cultivo está a cargo de la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (Ariccame), que otorga licencias y supervisa la producción.
En conclusión, el futuro del cáñamo industrial en Argentina, especialmente en el sudoeste bonaerense, parece prometedor. Con un marco regulatorio en marcha y un interés creciente, es momento de intensificar la producción y construir una cadena de valor sólida que beneficie tanto al mercado interno como a las exportaciones.
Fuente: lanueva.com


