Tres Arroyos
El crestado chino
El crestado chino es una raza destacada en el mundo canino, caracterizada por su singular apariencia. A pesar de su nombre, se cree que sus ancestros provienen de perros sin pelo africanos y de América Central. En el siglo XIV, marineros chinos los adoptaron para controlar ratas en sus embarcaciones, gracias a su agilidad y tamaño compacto. A medida que la raza se refinó en China, pasó de ser un perro de trabajo a un compañero valorado por la nobleza. Su llegada a Occidente a finales del siglo XIX cimentó su prestigio en exposiciones caninas.
Una de las características más interesantes de esta raza es que puede presentar dos variedades en la misma camada: el Hairless (sin pelo) y el Powderpuff (con pelo). El Hairless tiene una piel suave y presenta mechones de pelo en la cabeza, patas y cola, mientras que el Powderpuff posee un manto doble de pelo largo y vaporoso, ofreciendo un aspecto completamente diferente. Ambos tipos son notablemente elegantes y tienen una estructura ósea fina.
El comportamiento del crestado chino es notablemente afectuoso y sensible, ganándose el apodo de “perro velcro” por su cercanía con sus dueños. Esta raza no es independiente y se beneficia de la interacción constante. Aunque pueden ser reservados con extraños, son alertas y ágiles, aprendiendo trucos con facilidad y sobresaliendo en pruebas de agilidad. Su falta de pelaje (en la versión sin pelo) los convierte en compañeros ideales para vivir en departamentos, ya que no dejan rastro de pelo en los muebles.
Los cuidados necesarios para un crestado chino son específicos. La variedad sin pelo requiere atención similar a la de humanos: su piel necesita ser hidratada con lociones hipoalergénicas y protegida del sol con bloqueador específico para perros, ya que pueden sufrir quemaduras. Por otro lado, el Powderpuff necesita cepillados diarios para mantener su pelaje libre de enredos. En lo que respecta a salud, esta raza puede padecer problemas dentales, dislocaciones de rótula y afecciones oculares hereditarias. Con los cuidados adecuados, pueden acompañar a sus familias por un periodo entre 13 y 15 años.
Fuente: con información de Diario 3.


