Monte Hermoso
El faro, el dron y la paloma mensajera

Una mañana de verano, con cielo despejado y el sonido de las olas de fondo, una paloma se posó frente a mí, en medio de la playa. Lo curioso es que, en este escenario típico de gaviotas, la presencia de una paloma mensajera es inusual. La observé con atención, percibiendo un anillo en cada pata, señales de su función especial.
Mientras la contemplaba, me cuestionaba sobre su origen y destino, imaginando un escenario en el que esta pequeña mensajera tomara un respiro en su travesía hacia casa, quizás desorientada o fatigada.
En esos momentos de contemplación, no pude evitar pensar en el contraste entre las palomas mensajeras y la tecnología actual. Llevar un dron a la playa para filmar se ha vuelto mi rutina. Observar el mundo desde el cielo permite ver la vida cotidiana desde una nueva perspectiva. Las ciudades se desdibujan y las preocupaciones humanas se reducen a la escala de pequeñas figuras en un vasto paisaje.
Ambos, el dron y la paloma, comparten el cielo, pero sus recorridos son drásticamente diferentes. Mientras el dron es guiado desde un control remoto, la paloma sigue su instinto, con su eterno regreso a casa como única brújula. Durante siglos, este tipo de aves han sido portadoras de mensajes, cruzando zonas de peligro y llevando noticias valiosas atadas en sus patas.
En Bahía Blanca, las palomas mensajeras formaron parte de la vida de los primeros pescadores italianos llegados de Ponza. Utilizaban estas aves para comunicarse con sus familias, ofreciendo un tipo de tranquilidad dentro del incierto riesgo del mar. Hoy, esa misma tradición es mantenida por pescadores como Natalio Huerta, quien continúa utilizando palomas mensajeras para enviar señales a la costa mientras realiza su trabajo.
Sin embargo, el dron trae consigo una dualidad difícil de ignorar en el momento actual: la vida y los instintos frente a la vigilancia y el control. La paloma simboliza la conexión emocional y la esperanza, mientras que el dron, aunque útil, evoca debates éticos sobre la privacidad y el armamento.
En un mundo hiperconectado, parece que estas aves aún tienen un papel que jugar. En situaciones donde la tecnología no responde, sus instintos siguen siendo un recurso confiable. Así, en medio de esos ecos de la historia, recordamos que la simple paloma mensajera tiene un valor que va más allá de su tiempo.
Por último, la reciente noticia de las conversaciones entre el intendente de Monte Hermoso y el nuevo jefe del Faro Recalada sugiere un posible renacer para esta emblemática estructura, mostrando cómo lo aparentemente obsoleto puede encontrar relevancia en el presente.
Fuente: Néstor Machiavelli – Noticiasmontehermoso.com.ar


