Monte Hermoso
El mar hace bien. ¿Solo una percepción, o una experiencia comprobada científicamente? Qué dicen los especialistas
La conexión con el océano es más que simple apreciación. Para muchos, entrar al mar es sinónimo de relajación, liberación de tensiones y un momento propicio para la reflexión. Esta experiencia, respaldada por relatos populares y expresiones culturales, ha provocado un creciente interés en las investigaciones que detallan los beneficios psicológicos y fisiológicos asociados con el entorno marino.
Recientemente, estudios han examinado cómo la interacción con espacios naturales, especialmente acuáticos, impacta positivamente en la salud mental. El divulgador español Emilio Peña ha compartido sus observaciones sobre la inmersión en agua de mar, resaltando su capacidad para regular el sistema nervioso y, por ende, facilitar estados de calma y bienestar emocional. Sus conclusiones, aunque no son diagnósticos médicos, dan cuenta de sensaciones comunes entre quienes pasan tiempo en el agua salada.
Por su parte, el biólogo marino y autor Wallace J. Nichols, en su libro Blue Mind, argumenta que la proximidad con el agua puede inducir un estado mental caracterizado por la reducción del estrés y un aumento en la claridad de pensamiento. Según Nichols, no es solo la actividad física lo que cuenta, sino la presencia del agua misma y los estímulos que esta genera que convierten al mar en un espacio de sanación emocional.
Desde Argentina, la investigadora María Cecilia Rigonat ha analizado cómo, a lo largo de la historia, el mar ha sido reconocido como un recurso terapéutico. Su estudio sugiere que la exposición a ambientes marítimos, incluyendo el aire y el paisaje, contribuye a una mejor calidad de vida, incluso sin interacciones terapéuticas formales. Rigonat enfatiza que el conjunto de estímulos sensoriales del entorno marino actúa de manera integral sobre el bienestar.
Además, se reconoce que el alivio del dolor físico, especialmente articular, que proporciona el agua, es una experiencia apreciada desde hace tiempo. La flotación y la presión del agua son elementos clave en diversas terapias de rehabilitación acuática.
Es esencial diferenciar entre estas experiencias subjetivas, que son ampliamente valoradas, y las conclusiones científicas que requieren estudios controlados más estrictos. Esta combinación de experiencias personales con investigación científica continúa abriendo nuevos caminos para comprender la conexión entre el ser humano y el mar.
Esta perspectiva nos invita a explorar relatos y vivencias individuales en futuras publicaciones.
Fuente: Redacción – Noticiasmontehermoso.com.ar


