Política
El secretario de Asuntos Atómicos dijo que la CNEA es un aguantadero y sacó un crédito del Nación por 200 mill
En un giro inesperado dentro del ámbito energético, Federico Ramos Nápoli, actual secretario de Asuntos Atómicos, ha generado controversia al calificar a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) como un “aguantadero de la política”. Esta crítica llega en un momento en que el funcionario, con un récord de carrera en el sector público, acaba de obtener un crédito de 200 millones de pesos del Banco Nación.
Desde sus inicios en el Estado a los 19 años, donde comenzó su carrera como auxiliar administrativo en la Casa de la Moneda, hasta su reciente puesto en la Secretaría de Asuntos Nucleares, Ramos Nápoli ha ido ascendiendo en la estructura gubernamental. Su trayectoria incluye un paso por la Secretaría General de la Presidencia, donde se encargó de la comunicación digital.
Designado como gerente de Dioxitek, la empresa estatal que provee dióxido de uranio a las centrales nucleares, su nombramiento como secretario de Asuntos Nucleares se produjo en un contexto de críticas por el ajuste en el sector, que resultó en la renuncia de aproximadamente 300 empleados de la CNEA. Enfrentando una carta de reclamos de los jefes de la CNEA, quien le exigen mejoras salariales y de presupuesto, Ramos Nápoli no ha dudado en defender su postura en redes sociales.
“Las consecuencias de decisiones equivocadas en el pasado son evidentes. La CNEA ha sido utilizada como un refugio de políticas ineficaces. Esta dirección generó un aumento notable en la plantilla laboral sin crear nuevas fuentes de ingresos”, expresó el funcionario a través de Twitter.
En agosto del año pasado, Ramos Nápoli realizó un importante movimiento financiero al conseguir un crédito de casi 200 millones de pesos, cifra que duplica la que había gestionado su predecesor, Juan Pablo Carreira, en la misma institución. Esto ha levantado suspicacias, especialmente en un periodo marcado por restricciones presupuestarias en el sector nuclear.
La situación en la CNEA refleja un debate crucial sobre la gestión pública y el futuro de la política energética en Argentina. Los desafíos económicos y la presión para adaptarse a un nuevo marco de gobernanza son una constante que marcará la pauta en los próximos meses en este sector clave.
Fuente: LPO


