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Escándalo en Bahía Blanca: Ritondo y Macri rompen con LLA y se alían a los K en el HCD Escándalo en Bahía Blanca: Ritondo y Macri rompen con LLA y se alían a los K en el HCD

Política

Escándalo en Bahía Blanca: Ritondo y Macri rompen con LLA y se alían a los K en el HCD

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Mientras Karina Milei repite que en La Libertad Avanza “la lealtad no es una opción, es una condición”, en Bahía Blanca sus supuestos aliados del PRO hacen exactamente lo contrario: negocian con el peronismo local y le regalan al kirchnerismo el oxígeno que dicen combatir.

El último capítulo se escribió en la sesión del 27 de noviembre del Concejo Deliberante bahiense, cuando el aumento de tasas y la ordenanza fiscal-impositiva de Federico Susbielles se aprobaron con los votos clave de los ritondistas Gisela Caputo y Emiliano Álvarez Porte. Es decir: el mismo armado político que a nivel provincial prometía “terminar con el populismo para siempre”, en el sur bonaerense le levantó la mano al intendente K.

De la “alianza ideológica” al pacto de tasas

No hay que irse muy lejos en el tiempo. En julio, Karina Milei celebraba en conferencia y en redes la alianza entre La Libertad Avanza y el PRO en la provincia de Buenos Aires. Aseguraba que no era un simple acuerdo electoral, sino “ideológico”, pensado para terminar con el kirchnerismo en su “último refugio”. Cristian Ritondo posaba en la foto como socio estratégico y Mauricio Macri bendecía el entendimiento desde las sombras.

Esa foto “de pareja feliz” es la que el oficialismo libertario va a intentar reeditar este fin de semana en Mar del Plata, con acto incluido, rosca en los hoteles frente a la Bristol y un guión de unidad forzada entre Karina Milei, Ritondo y Macri. La postal de la “pareja” en Mar del Plata, sin embargo, llega con un problema serio: el laboratorio bahiense ya mostró que abajo hacen otra cosa de la que prometen arriba.

Caputo, Alvarez Porte y la borocotización libertaria

El primer síntoma fue Gisela Caputo. Electa concejala en la boleta de La Libertad Avanza en las legislativas de septiembre, a las 48 horas avisó que no integraría el bloque libertario y que se quedaba con el PRO. “Yo sigo siendo del PRO”, explicó, en una escena que los propios medios nacionales bautizaron como “borocotización” bahiense.

Esa jugada no fue un arrebato individual: fue una decisión política orgánica del ritondismo. Caputo responde a Emiliano Álvarez Porte, ex secretario de Seguridad de Héctor Gay y soldado directo de Cristian Ritondo en la Sexta. Es el mismo esquema que Ritondo viene repitiendo en toda la provincia: usar la estructura libertaria para colar concejales y luego replegarlos al PRO cuando conviene.

La sesión del 27 de noviembre terminó de blanquear el movimiento. Para aprobar la suba de tasas y la fiscal-impositiva 2026, Susbielles necesitaba 13 votos. Llegó a 15 gracias a un combo que lo dice todo: oficialismo K, radicales dialoguistas, Coalición Cívica… y las bancas ritondistas de Caputo y Álvarez Porte, que acompañaron sin titubear el paquete fiscal del intendente peronista.

¿Ese es el “frente ideológico contra el kirchnerismo” que proclamaban Karina Milei y Ritondo cuando posaban juntos para TN? En Bahía Blanca, la alianza LLA–PRO terminó siendo LLA contra PRO–K en el recinto.

Oscar Liberman, socio oculto del esquema Ritondo

En el medio de esta trama aparece un nombre que en la rosca bahiense nadie se anima a subestimar: Oscar Liberman. El economista libertario, excandidato a intendente y hoy diputado electo por La Libertad Avanza, fue quien empujó a Mauro Reyes a la presidencia del HCD, a comienzos de año, en una jugada que se apoyó justamente en votos del PRO y de sectores del peronismo.

Liberman vendió aquella movida como el fin de una “gestión bochornosa” y la consagración de un Concejo “trabajando para la gente”. Pero la foto de archivo es contundente: Reyes presidente gracias a un acuerdo entre Unión por la Patria, parte de Juntos y los liberales alineados con él. En esa ingeniería ya estaban Emiliano Álvarez Porte y la entonces radical–PRO–LLA Gisela Caputo levantando la mano para cambiar autoridades.

Traducido al lenguaje crudo de la política: Liberman no es un outsider purista, sino un socio oculto en la arquitectura que necesita Ritondo para sobrevivir en la provincia. El triángulo Ritondo–Álvarez Porte–Caputo no se arma sin una pata libertaria que le abra las puertas del recinto. Esa pata, en Bahía Blanca, tiene nombre y apellido: Oscar Liberman.

El problema es que la criatura se le dio vuelta. Caputo hizo campaña con la boleta violeta, entró por LLA, se refugió en el PRO y terminó votando con los K una suba de tasas que los libertarios “puros” califican de cataclismo fiscal.

Karina Milei, el manual de lealtad y la rebeldía ritondista

En paralelo, la interna nacional viene calentita. Después de la derrota de septiembre en la provincia, fue el propio PRO el que le llevó un “manual de campaña” a Karina Milei: menos purismo libertario, más aparato macrista, más territorio, más Ritondo mandando en Buenos Aires. Y, de paso, más autonomía para hacer y deshacer sin pedir permiso a “El Jefe”.

La respuesta de Karina fue pública y feroz: mensajes en X reclamando disciplina, “trapos sucios puertas adentro” y una frase que ya quedó grabada en la política argentina: la lealtad no es opcional, es condición.

Bahía Blanca, sin embargo, se convirtió en el ejemplo perfecto de lo contrario. En lugar de acatar la línea vertical, el esquema Ritondo–Macri arma su propia estrategia: usar las listas libertarias para entrar al Concejo y luego negociar con el peronismo local lo que haga falta, incluso el corazón fiscal del municipio. Es la rebeldía perfecta: te juran amor eterno en Mar del Plata y te vacían la alianza en el sur.

Pareja despareja: Mar del Plata mira a Bahía

Este fin de semana, todos los caminos de la política amarilla y violeta llevan a la costa. Karina Milei, Ritondo y Mauricio Macri se preparan para mostrarse como pareja política sólida en Mar del Plata, fotos cuidadas, fondo de mar y discurso anti K. Pero en la Sexta Sección la realidad es más brutal: su gente ya se sentó a la mesa con los K de Bahía Blanca y levantó la mano para convalidarles la caja municipal.

En la lógica de Karina Milei, quien cuestiona a quienes llevan la bandera oficialista está cuestionando al propio presidente. En la práctica bahiense, quienes traicionan la boleta violetas son precisamente los que responden a Ritondo y Macri. No son trolls sueltos en redes: son concejales con mandato popular vigente que usaron a La Libertad Avanza como trampolín y hoy funcionan como bisagra del acuerdo con el kirchnerismo local.

Por eso en los pasillos libertarios ya se discute en voz baja lo que nadie quiere decir en público: el escándalo en Bahía Blanca no es un hecho aislado, es el primer ensayo serio de ruptura entre el cerebro político del mileísmo –Karina– y la vieja guardia amarilla de Cristian Ritondo y Mauricio Macri.

La pregunta que sobrevuela la Bristol, entre café y rosca, es simple y filosa:
¿cuánto falta para que la “pareja” que se muestra en Mar del Plata firme, de hecho, el divorcio con La Libertad Avanza que ya se ve, clarito, en el HCD de Bahía Blanca?

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