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Escuchar a la tierra: Marina Schmidt, casi 10 años como embarradora de Epecuén Escuchar a la tierra: Marina Schmidt, casi 10 años como embarradora de Epecuén

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Escuchar a la tierra: Marina Schmidt, casi 10 años como embarradora de Epecuén

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Marina Schmidt ha estado fascinada por el barro durante casi una década. Su trayectoria como “embarradora” en la playa de Epecuén comenzó de una forma casi íntima. En un día solitario, con su olla de barro y un aire de incertidumbre, decidió que debía dar un paso ratificado por sus reflexiones y recuerdos familiares. Así, lo que comenzó como una aventura personal se transformó en una experiencia colectiva donde los visitantes, además de salir cubiertos de barro, encuentran una conexión con sus propias raíces.

En estos años, Schmidt ha cultivado un espacio único, convirtiéndose en la única embarradora a cielo abierto en Epecuén. Su trabajo no solo abarca la aplicación de barro, sino también la venta de productos naturales del lago y la oferta de terapias holísticas. En un mundo donde el estrés y la rigidez son moneda corriente, ella se hace eco de la necesidad de reconectar con la naturaleza y consigo mismos.

“Al principio no era fácil difundir lo que hacía”, confiesa. Su inicio fue más bien orgánico. La gente que paseaba por la playa se acercaba por curiosidad y, al ver a otros con barro, decidía unirse. “Fue un efecto domino”, añade entre risas. A través de estas encuentros, muchos reviven la experiencia de sus abuelos, revitalizando tradiciones que parecían olvidadas.

Marina comparte que, cuando inició, pensó que era una locura estar en la playa con una olla de barro. Sin embargo, al ver el bien que hacía a otros, su convicción creció. “No puede ser que la gente olvide lo que le hace bien”, afirma con pasión. Sus manos, que aplaquen el barro sobre la piel, son un puente hacia un pasado que muchos desean reconquistar.

La atención al bienestar va de la mano de las historias que ella escucha. Relata con emoción el momento en que una mujer, cuya abuela se embarraba por su artritis, volvió a Epecuén en busca de alivio. Las lágrimas de ambas fueron testigos de una conexión que trasciende generaciones.

El barro, un aliado que Schmidt describe como puro y lleno de minerales, ofrece beneficios desde aliviar la psoriasis hasta la ansiedad. “No se le añaden productos; es solo tierra con múltiples propiedades”, explica, añadiendo que es fundamental consultar con un médico si existen alergias o condiciones especiales.

Hoy, casi diez años después de aquel primer intento, Marina Schmidt ha cosechado no solo clientes, sino una comunidad. Su labor en Epecuén no solo sana cuerpos, también cultiva memorias, risas y conexiones con la tierra que le brindó vida.

Si les interesa seguir su viaje, pueden encontrarla en Instagram: @kayacarhue.

Fuente: lanueva.com

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