Política
La CGT entró en guerra con Sturzenegger y ahora busca que la marcha del jueves sea masiva
La Confederación General del Trabajo (CGT) ha declarado la guerra al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, en medio de una creciente tensión por la reforma laboral. La central obrera está organizando una marcha programada para el jueves, con el objetivo de convocar una multitudinaria movilización en Plaza de Mayo a partir de las 15 horas.
Esta maniobra se produce después de que la CGT reconsiderara su postura inicial de no movilizarse. La semana pasada, uno de sus nuevos líderes, Jorge Sola, expresó dudas sobre la efectividad de una protestar, argumentando que el apoyo popular sería escaso. Sin embargo, la controversia se encendió cuando el gobierno propuso un nuevo artículo que amenaza el financiamiento de los sindicatos.
Desde la cúpula de la CGT se sintieron presionados a reaccionar. “Si no hacemos algo, están arrasando nuestras bases y amenazando a los sindicatos que podrían organizar un paro”, afirmaron. Así, esta semana comenzaron a canalizar fondos y a contactar a punteros para garantizar la asistencia a la movilización.
El detonante de la confrontación fue el artículo inicial del proyecto reformista que eliminaba las cuotas solidarias, fundamentales para la financiación de los sindicatos. A pesar de que el gobierno removió dicho artículo, la situación se complicó cuando Sturzenegger introdujo otro que requeriría el consentimiento explícito de los trabajadores para que los empleadores retengan los aportes sindicales. Esta medida podría obstaculizar la recaudación de cuotas si muchos trabajadores no otorgan su aprobación.
El ministro, durante una reciente entrevista, dejó entrever la posibilidad de que la reforma también se aplique a relaciones laborales ya existentes. Esta declaración fue rechazada de plano por la CGT: “Los derechos adquiridos son inamovibles”, sostuvo Cristian Jerónimo, otro de los líderes de la central. A medida que se avanza hacia la marcha del jueves, la CGT busca incrementar la presión sobre el gobierno y hacer frente a la reforma laboral que consideran perjudicial para los derechos de los trabajadores.
La convocatoria se enmarca en un contexto de picoteo interno en el gabinete, donde algunas voces acusan a Sturzenegger de exacerbar la tensión entre el gobierno y la CGT. Con la marcha a la vista, la central obrera se prepara para defender sus intereses y los de los trabajadores en las calles.


