Política
LA POLICÍA de JUJUY se enfrentó a SADIR y el Gobierno RETROCEDIÓ en un POLÉMICO aumento
La reciente decisión del Gobierno de Jujuy, liderado por Carlos Sadir, de aumentar los salarios de su custodia y del vicegobernador Alberto Bernis, ha desatado la ira de los efectivos de la Policía provincial. Con un salario mínimo de 223 mil pesos, alrededor de 500 policías activos y retirados participaron en una protesta el 4 de marzo, exigiendo aquellos aumentos se extendieran a todos los miembros de la fuerza.
El incremento lanzado, que concedía un 35% adicional de carácter no remunerativo a los encargados de la custodia del gobernador, además de un aumento del 70% para los cargos jerárquicos, fue calificado por muchos como “discriminatorio”. Álvaro Vargas, un policía retirado, expresó su descontento, señalando que el aumento necesario debía nacionalizarse y considerarse para todos los miembros del cuerpo. Esta decisión ha generado un clima de tensión y división dentro de la fuerza.
Ante la presión de los manifestantes, el Gobierno se vio obligado a retroceder y aprobar la apertura de una mesa de diálogo prevista para el próximo 16 de marzo. A pesar de las promesas de mantener las puertas abiertas para la negociación, el panorama sigue siendo incierto. “Los oficiales activos apenas llegan a fin de mes y los salarios no son suficientes para cubrir las necesidades básicas de sus familias”, denunció Vargas.
En la movilización, se hizo visible el temor a represalias por parte de las autoridades. Algunos agentes decidieron ocultar su identidad usando disfraces, mientras otros exigieron la renuncia del Ministro de Seguridad y del Jefe de Policía, aludiendo a los problemas profundos que enfrenta la fuerza. La situación en Jujuy se sitúa en el centro de un dilema más amplio, un fenómeno que se está propagando por otras provincias como Santa Fe, Río Negro y Chaco, donde también se han alzado voces de reclamo por mejoras salariales en las fuerzas policiales.
En respuesta a la movilización, el Gobierno provincial anunció la suspensión de las controversiales resoluciones que habían originado el conflicto. Este gesto se interpretó como un intento de calmar la crisis y promover un acuerdo más amplio que contemple las necesidades de toda la fuerza policial en Jujuy.
El clamor por condiciones salariales dignas y el respeto a los derechos de los trabajadores policiales es un eco que resuena en todo el país, y la declaración de un diálogo abierto podría ser un paso hacia la solución de un conflicto que muchos consideran emblemático.
Fuente: Lula González


