Política
Las nieblas de la guerra
El contexto de decisiones en el ámbito económico y político, sobre todo aquellas que involucran conflictos bélicos, suele ser más complejo de lo que parece. Al acercarse al poder, muchos descubren que, lejos de la fría racionalidad, las decisiones están influenciadas por las emociones humanas, donde la discrecionalidad y los errores son comunes. Por ejemplo, la reciente guerra iniciada por Estados Unidos contra Irán, que comenzó con la eliminación de líderes del gobierno, puede ser un gran error con consecuencias impredecibles que afecten a la economía mundial.
Analistas de la geopolítica optan por observarlo como un movimiento de “estado profundo”, pero tal vez el ataque fue resultado de una errónea percepción de que la fuerza militar prevalece a pesar de fracasos pasados en conflictos como Vietnam o Afganistán. Lo que podría haber sido un cálculo impulsado por la situación en Venezuela, donde un intento exitoso de derrocar a un presidente dejó la sensación de que se podía repetir la fórmula en Irán mediante asesinatos selectivos.
Sin embargo, Irán puede no ser capaz de imponer una victoria militar convencional, pero sí tiene la capacidad de resistir y causar daño significativo, lo que puede prolongar el conflicto. La noción de que la guerra terminará rápidamente es, quizás, una ilusión. Las guerras son disruptivas por naturaleza y sus efectos pueden ser profundos, sobre todo si se originan en el Medio Oriente. No hay que olvidar cómo eventos pasados, como la guerra de Yom Kippur en 1973, desencadenaron crisis económicas globales significativas.
Aunque algunos sostienen que el mundo de hoy es menos dependiente de los combustibles fósiles, la realidad es más matizada. A pesar del avance en energías renovables, la demanda de petróleo sigue siendo alta y, con la guerra, los precios del crudo ya están superando los 90 dólares por barril. Este aumento provocará un encarecimiento de la producción global y afectará a las commodities alimenticias, además de fortalecer el dólar como refugio activo durante la incertidumbre.
Argentina enfrenta un panorama mixto: mientras la resistencia de Irán podría disparar los ingresos por exportaciones en sectores clave como agro y energía, hay preocupaciones sobre la posible recesión mundial y la inflación local. En este contexto, la puja distributiva podría intensificarse, favoreciendo a exportadores pero afectando a asalariados. Esto plantea un escenario en el que se requieren políticas adecuadas para mitigar los efectos negativos.
La realidad es que, mientras persista el conflicto, solo se puede especular sobre sus consecuencias, ya que las “nieblas de la guerra” generan alta incertidumbre. El futuro puede asomarse complicado, pero las decisiones que se tomen ahora definirán la dirección de la economía.
Fuente: Claudio Scaletta


