Política
Lijo se quedó con el caso Andis tras el procesamiento de Spagnuolo
Ariel Lijo ha asumido la dirección del caso Andis relacionado con corrupción, una causa que había estado bajo la supervisión del juez Sebastián Casanello. Esta transición se produjo dos días después del procesamiento de Diego Spagnuolo. Lijo, designado subrogante del juzgado 11 por la Cámara Federal, resulta ser una figura influyente en el sistema judicial de Comodoro Py.
El cambio en la subrogancia ha suscitado diversas reacciones. Hasta el martes pasado, se había planeado que en el sorteo participaran otros jueces, como María Servini y Marcelo Martínez de Giorgi, quienes pidieron ser excluidos en las horas previas al sorteo. De este modo, el destino del caso quedó entre Lijo y la jueza María Eugenia Capuchetti.
La investigación se centra en la denuncia sobre el pago de coimas a la Agencia Nacional de Discapacidad, donde los Kovalivker, propietarios de la droguería Suizo Argentina, son el eje de la pesquisa. Con esta nueva dirección del caso, se ha dejado atrás el camino que tenía trazado Casanello para avanzar contra ellos.
Lijo es conocido por haber sido propuesto por el presidente Javier Milei para ocupar un lugar en la Corte Suprema, aunque sin éxito. Esta cercanía con el gobierno actual ha encendido alarmas en sectores de la justicia, donde circulan voces críticas que señalan la ilegalidad de su designación a la Corte por decreto. Un juez federal, refiriéndose a la situación, argumentó que Lijo debería apartarse de todas las causas que involucren a esta administración.
La incertidumbre generada por este cambio de manos en el caso Andis ha dejado a muchos preguntándose si Lijo podrá ejercer su función de manera imparcial. Con más de una voz en contra y un ambiente tenso, la evolución del caso promete estar bajo scrutinio tanto por parte de la opinión pública como de sus colegas.
Las implicancias de esta trama judicial evidencian el complejo entramado de intereses que prevalece en la política argentina actual, donde los procesos judiciales en causalidad con la política generan más dudas que certezas.
Fuente: LPO


