Política
Los libertarios se suben a las redadas anti inmigración, justo cuando Trump retrocede ante el desastre de Minn
Libertarios se suman a las redadas antiinmigración en Argentina
El auge de las políticas antiinmigratorias inspira a los libertarios en Argentina a imitar estrategias utilizadas en Estados Unidos, justo en un momento en que la imagen del presidente Donald Trump enfrenta una crisis tras un controversial episodio en Minneapolis. Este hecho llevó a Trump a destituir al titular del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) debido a la creciente presión por incidentes violentos.
Contexto nacional
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, junto a figuras cercanas al presidente Javier Milei, como el influencer Iñaki Gutiérrez, ha comenzado a dar declaraciones favorables a la expulsión de extranjeros. Monteoliva anunció que casi 5.000 extranjeros fueron expulsados del país en los últimos dos meses, mientras que Gutiérrez se grabó pidiendo la deportación de “ilegales”, un término que evoca el lenguaje de las políticas estadounidenses.
Sin embargo, este encuadre antiinmigrante choca con la realidad actual del país. Según el Censo Nacional de Población 2022 del INDEC, apenas el 4,2% de la población argentina, o aproximadamente 1.933.463 personas, son nacidas en el extranjero, cifra que marca un mínimo histórico en los últimos 100 años. Este contraste entre la retórica y la realidad refleja una estrategia política más que una necesidad real en cuanto a control migratorio.
Este tipo de actuaciones, tanto locales como a nivel internacional, presentan un desafío ético y político. Los libertarios pretenden capitalizar la narrativa de Trump en un contexto donde Argentina no enfrenta la misma magnitud de inmigración. En 1929, un tercio de los habitantes del país eran extranjeros; hoy, la cifra se ha reducido drásticamente.
En conclusión, mientras el gobierno de Milei busca alinearse con tendencias globales, la baja inmigración en Argentina cuestiona la urgencia de estas políticas. La expectativa es que, más allá del discurso, los hechos verificados marquen el camino a seguir en materia de migración.
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