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Sudoeste bonaerense: un proyecto internacional apunta al pastoreo como un proceso regenerativo
Planificar el pastoreo y respetar los tiempos de recuperación de los pastizales son clave para mejorar la rentabilidad del sistema ganadero y promover la biodiversidad. En este contexto, la recuperación de los sistemas productivos se ha convertido en un eje estratégico para sostener la productividad a mediano y largo plazo.
Sobre este tema, una iniciativa internacional con participantes de Argentina, Países Bajos, Kenia y Tanzania promueve prácticas que fortalecen los sistemas ganaderos mejorando la biodiversidad.
Dentro del marco del proyecto CurveBend, se pone de relieve el rol central del pastoreo planificado como herramienta para recomponer funciones ecológicas degradadas en los paisajes rurales.
El Dr. Rodrigo Tizón, investigador de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) del INTA Bordenave en Puan, destaca que “el manejo racional del pastoreo, los descansos estacionales y la asignación variable de carga animal permitirían recuperar biodiversidad y sostener la rentabilidad”.
Los beneficios de estas prácticas incluyen mejor infiltración del agua, aumento de materia orgánica y mayor presencia de plantas nativas, elementos que ayudan a estabilizar el sistema y reducir su vulnerabilidad ante sequías.
“El pastoreo bien planificado puede funcionar como un proceso regenerativo, estimulando rebrotes y redistribuyendo nutrientes”, afirma Tizón.
Además, se están diseñando indicadores para evaluar la salud de los pastizales y orientar las decisiones de manejo, lo que incluye mediciones de riqueza florística, estructura de vegetación y parámetros fisicoquímicos del suelo.
—¿Por qué el proyecto se centró en el sudoeste bonaerense?
La razón es que esta región cuenta con una infraestructura ganadera robusta y una diversidad geográfica que favorece su vocación. Aquí se conjugan sierras, bañados, lagunas y una variabilidad climática que la hacen propensa a iniciativas como esta.
Asimismo, se observan problemas de degradación del suelo, exacerbados por prácticas como el sobrepastoreo, que resulta en pérdida de cobertura y diversidad en los territorios ganaderos.
“La complejidad y abundancia de raíces en el suelo es clave para su regeneración”, señala Tizón, aludiendo a la importancia de mantener la microbiología del suelo.
La meta del proyecto es trabajar de manera colaborativa con asociaciones ganaderas, proponiendo un sistema ganadero regenerativo que contribuya no solo a la mejora de la biodiversidad, sino también a la sostenibilidad de los suelos.
Manejo holístico y ajuste de carga
Finalmente, el modelo incluye la articulación entre universidades, el INTA y agrupaciones ganaderas, y busca vincular resultados sociales y económicos con requerimientos ambientales de flora y fauna nativa.
Fuente: lanueva.com


